Las Guardianas de la Biodiversidad: narrativas que cruzan territorios

Arrancamos el proyecto de Las Guardianas de la Biodiversidad con una idea clara: que las historias de mujeres indígenas de distintos rincones de América Latina pudieran fungir como puentes entre realidades, valores y narrativas. Puentes vivos, tejidos desde la palabra, capaces de conectar territorios, memorias y formas de habitar el mundo.

Autora: Laura Soto

Leia em Português. Read in English.

Cada cuento refleja la relación íntima de su autora con la naturaleza que rodea a su comunidad, y es ahí donde se reconoce el rol fundamental de estas mujeres como guardianas de la biodiversidad. Sus cambios, miradas y experiencias se traducen en relatos infantiles que siembran preguntas, sensibilidad y cuidado desde la infancia.

Las historias fueron escritas por seis mujeres que hoy son integrantes activas de la red Meli: Yazuri Reynosa (Huasteca Veracruzana, México), Luzia Cruwakwyj (pueblo Krahô, Brasil), Gabriela Martínez (pueblo zapoteca, México), Gloria Sharup (pueblo shuar, Ecuador), Cacica Marciane Pereira (pueblo Kokáma, Brasil) y Shirlley Mamani (pueblo aymara, Perú).

Además del portugues, el español, y el alemán, las historias fueron escritas también en las lenguas indígenas de las autoras, con la intención de preservar las lenguas originarias y, posteriormente, poder divulgar los libros dentro de las propias comunidades.

Con el apoyo de SEZ – Stiftung Entwicklungs-Zusammenarbeit Baden-Württemberg, Fundación de Cooperación para el Desarrollo Internacional del estado alemán de Baden-Württemberg, estas historias se materializaron y fueron presentadas a niñas y niños del estado de Baden-Württemberg, en Alemania, abriendo un espacio de encuentro entre culturas aparentemente lejanas, pero profundamente conectadas por la naturaleza.

Un proceso creativo que nace del acompañamiento

Ilustración del cuento Cazador, de Luzia Cruwakwyj (pueblo Krahô, Brasil)

El proceso creativo de Las Guardianas de la Biodiversidad no comenzó con este proyecto, sino que es fruto de un camino previo. Varias de las autoras ya habían explorado sus ideas durante la primera edición de nuestro Programa Polinizadores, en los talleres de narración de historias. Posteriormente, gracias a la coordinación del proyecto y al acompañamiento cercano de Camila Saloto, se dió un seguimiento personalizado a cada autora para que pudiera escribir su cuento desde su propio ritmo y cosmovisión.

Como lo expresa Camila Saloto:

“En el proceso creativo de Las Guardianas de la Biodiversidad, la escritura se afirma como un gesto de rescate de la memoria y de cuidado de la vida.”

Camila Saloto

Desde la coordinación del proyecto, Gabino Damián Jiménez Martínez, líder indígena zapoteca, destaca la dimensión colectiva del proceso:

“Como coordinador, me encanta poder apoyar a las escritoras con ideas para sus textos. Es un aprendizaje mutuo, no solo entre ellas, sino en todo el grupo, al escuchar las distintas historias de cada una desde su propia cosmovisión.”

Gabino Damián Jiménez Martínez

Y lo resume con una imagen que atraviesa todo el proyecto:

“Los cuentos son abejas que llevan el polen de una mente a otra, hacen florecer nuestros corazones y dejan semillas en nuestra alma.”

Gabino Damián Jiménez Martínez

Cuando los cuentos viajan y florecen

Ilustración proveniente del cuento Cantos de Alegría Yusrikia, de Gloria Sharup (pueblo shuar, Ecuador).

Parte fundamental del proyecto fue llevar estas historias a contextos internacionales, utilizando el lenguaje infantil como una herramienta para valorar la biodiversidad tanto en comunidades indígenas como en otros territorios del mundo.

Ana Rosa López, quien animó los talleres de cuentacuentos con niñas y niños en escuelas alemanas, comparte su experiencia:

“Contar cuentos a niños es una experiencia de aprendizaje mutuo. Los niños son espontáneos y buenos oyentes, y quien narra una historia debe responder a esa espontaneidad con la misma sintonía, sin dejarse presionar por un plan o un programa previamente organizado.”

Ana Rosa López
Foto tomada durante la animación del cuento Me trepo y me aviento, de Yazuri Reynosa, en una escuela de la ciudad de Mannheim, Alemania.

Durante los últimos meses de 2025, Ana Rosa de Lima y Ana Rosa López visitaron escuelas y grupos de niñas y niños, creando espacios de intercambio cultural a través de la narración de historias en Mannheim, Karlsruhe y Schelklingen. En estas ocasiones, se compartieron relatos originalmente escritos en otros contextos culturales, ofreciendo una mirada a formas de vida, imágenes y tradiciones de territorios lejanos.

Después de las sesiones de narración, las niñas y los niños participaron en una serie de actividades creativas y educativas diseñadas para profundizar su comprensión de los temas abordados en los relatos. Más allá de estos encuentros, los libros también fueron compartidos con organizaciones aliadas y escuelas en Heidelberg, Freiburg, Bad Wurzach, Biberach, Bretten, Pfinztal y Rot an der Rot, permitiendo que las historias continuaran circulando en distintos espacios educativos.

Traducir sin perder el alma

La traducción de los cuentos al alemán fue otro momento clave del proyecto. Daniel Arruda, traductor del español y portugués al alemán, explica:

“La traducción de las historias de Las Guardianas de la Biodiversidad al idioma alemán tuvo como principio el respeto a la complejidad de la cosmovisión presente en los textos y al público infantil que tendrá acceso a estas narrativas literarias. Realizamos un trabajo cuidadoso para acercar las perspectivas indígenas a la realidad alemana, buscando ampliar los horizontes de los pequeños lectores y el alcance de las culturas originarias.”

Daniel Arruda

Las autoras: escribir desde el territorio y la lengua

Para Yazuri Reynosa, autora de Me trepo y me aviento, el proceso de escritura fue un viaje profundamente personal:

“El proceso de escribir mi cuento comenzó con la oportunidad que Meli me incentivó a tomar. En mi comunidad, al mirar un árbol, todo tuvo sentido. Entre los recuerdos de mi niñez y ese árbol, se fue formando una idea clara para mi cuento. Fue un privilegio tener el acompañamiento literario.”

Yazuri Reynosa

Para Marciane, participar en este proyecto significó fortalecer su identidad y reconocer la fuerza que yace en su forma de ver el mundo:

“Poner mi nombre en este cuento fue como crear raíces. Escribir para el proyecto Guardianes de la Biodiversidad me hizo entender que mi voz también puede contar historias. Fue un proceso especial que reforzó la importancia de creer en mi escritura y en la fuerza de las narrativas que nacen del cuidado de la naturaleza.”

Marciane Pereira
Foto tomada durante la animación del cuento WAYCH’A, por la autora Shirlley Mamani, en una escuela indígena de Copapujo, una comunidad cercana a Yunguyo, en Perú.

Para Shirlley Mamani, autora aymara de Perú, el proceso de creación de su cuento despertó además la iniciativa de compartirlo con niñas y niños de su propio territorio. La presentación de su libro tuvo lugar en una escuela indígena de Copapujo, una comunidad cercana a Yunguyo, en Perú, reforzando el vínculo entre el relato, la lengua y la comunidad.  Esta dimensión fue compartida durante la presentación del libro de Shirlley en Perú, subrayando que los cuentos no solo viajan hacia otros países, sino que regresan a sus territorios como herramientas vivas de memoria, identidad y cuidado cultural.

Your donation can have a positive impact on the world!
Subscribe to receive our Newsletter!
Find us also at LinkedinFacebookTwitter or Instagram
www.meli-bees.org
❤️

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *